2046 es la secuela onírica de “In the mood for love”. 2046 es el número de la habitación en la que la pareja protagonista se reunía clandestinamente, pero también es el año en el que concluye la promesa de China a Hong-Kong de 50 años sin cambios tras su devolución en 1997.
La película se orquesta alrededor de
Chow Mo Wan, el periodista interpretado por Tony Leung, cuyo sufrimiento por la pérdida del gran amor de su vida lo lanza a una espiral de relaciones que no hacen más que confirmar su pena por lo perdido. Este avanzar hacia delante tropezando una y otra vez en el pasado marca el ritmo de la película, en el que hay sucesivos
vaivenes temporales, incluyendo una historia en un tren del futuro, metáfora de la situación vital de Chow, que vuelve una y otra a ese tren pero del que no consigue salir, ni llegar a ninguna parte.

Pero no esperemos encontrar al Chow de
In the mood for love. Aquí es un narcisista egocéntrico; reafirmando este look abusa de los trajes entallados y de la gomina, y añade a su cara un bigote de casanova, fundamental para el actor, que según comentó, necesitaba algún elemento estético para transformarse en el nuevo Chow (
para que luego digan que la estética y el aspecto externo no es importante para actuar). Fuma y fuma sin parar, siendo
el humo el protagonista invisible de sus silencios y de sus pensamientos.
Las actrices están realmente preciosas en esta película. Todas guardan un parecido estilístico con su gran amor fallido, aunque las versiones del qipao en este caso son más barrocas, más noctámbulas.....en ellas hay mucho maquillaje, muchas joyas, mucho bling-bling, como una caricatura de la elegancia de su amor perdido.
Gong Li vestida de manera tradicional pero mucho más madura, más serena, más distante.
Carina Lau como una bailarina que pasa por la vida de Chow de manera fugaz, como así lo es su ropa….
Zhang Ziyi envuelta en pieles, más sexy que nunca con sus entallados qipaos y sus altísimos pómulos, enamorándose perdidamente de su vecino Chow…..
Faye Wong como la hija del dueño del hotel, la cual encarnará el relato futurista más humano y enternecedor……..esas
hombreras galácticas me recuerdan a las presentadas por
Rei Kawakubo en su último desfile…..especial mención también a los zapatos, unos
“Louboutin” del futuro en los que la suela roja se sustituye por una reflectante que brilla al andar…….(no os paso foto para que los busquéis en la película).
Todas se desnudan, las escenas de sexo se suceden, sin embargo, lo que piensan y lo que sienten los personajes se siente mucho más lejano que en In the mood for love, y ahí está la enésima vuelta de tuerca de Wong Kar Wai, conseguir mediante esos encuadres desplazados, esa banda sonora con temas de Umebayashi y de Xavier Cugat o Nat King Cole, transportarnos a su particular visión de que el tiempo que merece ser vivido una y otra vez, sin volver la vista atrás. Una delicia de película especialmente para los fans de su singular manera de hacer cine.