Thursday, December 06, 2007

Seguimos con las Navidades: estilismo en las comidas de empresa

La típica foto con el espumillón. El jefe es el de corbata, que mira al escote de la rojiteñida...
AÑOS hacía que no veía unos estilismos taaaaan pésimos....No me extraña que beban sin parar

Si hay algo que odie profundamente de estas fiestas taaaan entrañables es la obsesión por comer sin parar, que parece que el que está en la nave de engorde eres tú y no el pavo de nochebuena…Si a ese comer sin parar va unido a hacerlo con gente con la que no te irías ni a recoger monedas de oro al campo, tenemos la combinación explosiva: las comidas de empresa.

En ellas debes evitar sentarte al lado del jefe supremo, ni del pelmazo que repetirá hasta aburrir las anécdotas de los clientes insoportables, además de aguantar los comentarios de algunos viejos verdes, que alucinan con el aspecto de la chica de la segunda planta, que en el día a día va en vaqueros y cara lavada, y esta noche llega con minifalda y tacones. Ya en los postres, los jefes pronunciarán unas palabras agradeciendo a todos el esfuerzo realizado durante el año para que la empresa obtenga buenos resultados (eso mismo se les olvidará a la hora de tu aumento de sueldo).

En fin…yo, por salud mental, hace tiempo decidí no acudir a ninguna de ellas (siempre tengo un compromiso previo), pero si vosotras decidís acudir, he aquí algunos consejos:

· No te pongas nada que impida que tus compañeros te reconozcan. Si de diario te pintas como una puerta, sigue como tal. Si no sales de los vaqueros, pues discretita, como siempre. Eso si lo que quieres es no tener encima tuya algún pelmazo toda la noche. Es mucho mejor ponerte un lunes una minifalda escandalosa, o unas plumas en la cabeza, con el café de máquina nadie se atreve a decirte una burrada…

· No vistas como si fueras a un cotillón celebrado en una cochera: exceso de brillos, animal print, moños cardados y labios al rojo vivo. No olvides que es una comida de empresa, estás trabajando, aunque no lo parezca (yo por eso no voy). Menos es más.

· Los colores no “obvios” serán los más agradecidos para la vista: verdes, morados, azules, amarillos,…y sino, el inefable negro, que nunca falla.

· Si prohíbo los brillos y dorados para ellas, a ellos les digo todo lo contrario: por favor, con la excusa de seguir yendo de traje (como todos los días) algunos no se lavan ni el pelo. Me gustaría ver a algunos con un esmoquin de raso, calcetines de colores, bufanda dorada. Ya sé que es un poco noche de fiesta, pero al menos pensaría que algo de modernidad queda todavía en algunos cuerpos….

A pesar de todo, pasadlo bien.

17 comments:

Chic Too Chic said...

jajajajajjajajajajajaj!!!, diossssssssss, solo he la foto de Borat con gorrito azul y no he podido resistirlo, me he caido al suelo de risa!!!!!!!, jajajajajjajaj!!!, ahora lo leooooooooooooooo.... jajajajajja!!

Gemma said...

Algún consejo falta, nunca, pero nunca bebas de más y te pongas algo con lo que no entraste (gorrito, espumillon, corbata del tio bueno del compa,...) seguro que sale en alguna foto (no se puede fiar una de los móviles hoy en dia) y te lo recordarán todo el año, porque parecerá que eres la única a la que le ha pasado eso.
A mi me molaban aquellas fotos de empresa, en las que año tras año se podia jugar a los 7 parecidos, recuerdas?que pena no tener copia

Chic Too Chic said...

..genial, genial, tampoco aguanto lo de tragar sin parar....y que te coloquen un polvorón en cualquier casa a la que vas, tienda... (Y las cenas de empresa, la única solución es no ir.. como dices, no olvidar que alli estás trabajando, y que cualquier cosa que digas, cualquier bromilla sobre el idiota del jefe, será mañana usada en tu contra....)
Vivan las entrañables fiestas!!

Raquel said...

Querida Gema, las cenas de empresa a las que tú te refieres eran conocidas como "la última cena", pues era la última vez que cenarías con esa gente.....
Fernando, lo de tragar sin parar no puedo con ello, y mira que yo me lo como tó, pero que no me pinchen, por Dior...

Démonée said...

la gente cuando es gratis come a reventar!

Raquel said...

SIIIIIII es al similar a los buffets de desayuno de los hoteles, que hartura tiene la gente!!!

Bego said...

¡Yo las odio! Este año me voy con mi marido de viaje justo el día de la comida de empresa, ¡qué pena!
Uff, y además, la gente cuando bebe se pone de plasta...

Raquel said...

Bego, qué gran honor que escribas aqui!!!! Me encanta tu periódico y lo que escribes!!!

Pakithor said...

En general coincido mucho contigo en eso de que uno no debe cambiar su forma de vestir o arreglarse por ser una "fecha tan señalada". De ahí que tu recomendación para los varones no me cuadre mucho.

En cuanto a la foto yo creo que el jefe es el de la camisa a rayas -hortera a más no poder-, síntoma inequívoco de su crisis de la mitad de la vida (midlife crisis). El de corbata debe ser el pelota de turno.

Un beso.

Raquel said...

jajajajajajaja pakithor!!! el consejo hacia los hombres ya sé que suena raro, pero es que para encontrarte en una comida de empresa a Borat(Chic too Chic dixit) prefiero que al menos se disfracen de algo, que parezca que todavía hay algo de creatividad, por Dior!!!
Los de la foto no sé ni quienes son, pero podemos hacer un concurso de historias con ellos...

Deluxe said...

Diormio qué casposos se ven, yo lo que odio es cuando acaba la cena y empiezan a contar chistes,
¡CHISTES NO PORFA¡

Anonymous said...

Mi querida Raquel: Yo me encargaré de ir personalmente a la cena de nuestra empresa ¿Quién te contará si no los detalles que deseas conocer? El estilismo dominante entre nuestros jefes es de pantalones grises hasta los sobacos, incluidos tirantes, tintes para los cuatro pelillos que les quedan, y otros objetos imposibles. El menú (probablemente): entrantes: cheetos y choped, primero: paella dôr, segundo: cruji coques, postre: gelatina de colores. Todo maridado con Sidra el Gaitero y Cumbres de Gredos. No obstante, yo estaré ALLI para confirmártelo todo. Clara.

Raquel said...

Querida amiga, como bien sabes, si voy luego me cuesta muy cara la terapia, a saber:
-tarde de tarjetas en Amancio.
- Zapatos varios.
- Pelu carísima,en la que me hagan mechas, corte, masajes y me pongan todas las cosas más caras que tengan para que luego me pasen un ticket muy elevado.

No puedo ir, mi economía no me lo permite.

Elena Bel said...

Jajajaja, muy bueno tu articulo, estoy completamente de acuerdo contigo… en mi empresa tenemos a mas de una que no hay quien la reconozca, el día de la comida. Por suerte donde trabajo, aunque es una empresa “relativamente grande” los mayores son los jefes y no pasan de los 42.
A mi la verdad no me disgustan para nada la comida de empresa, y no es ni mucho menos por la comida gratis, en mi empresa es obligatoria. Cuando te llevas bien con casi todo el mundo, apetece juntarte y echarte unas risas, unos bailes y unas copas (sin pasarte!!!) sin estar en la oficina y sin hablar del trabajo. A mi me gusta la idea de juntarse una vez al año, con la gente que convives 9 horas diaria los 5 días a la semana, y hablar de otras cosas que no sea trabajo, trabajo y trabajo… quizá por ello sea un bicho raro, pero me gusta!!!!.

beabeo said...

Hace unos años trabajaba en una de las primeras empresas turísticas de España (ahí es nada!), y la cena de empresa la pagaban...los empleados a escote. A veces se hacían los magnánimos y descontaban un pellizco, pero el grueso lo apoquiabamos entre todos. Lo peor es que no te podías negar a ir, a menos que estuvieras en el hospital, porque después el mal rollo era de seis meses por lo menos. ¡Y estaban superforrados! Aún lo están, pero como no sigo con ellos me da igual lo que hagan. Para más datos, la empresa es mallorquina de las de toda la vida. ¡Qué asco!
Me encanta tu blog,felicidades y hasta pronto.

lamari said...

a mí me encantan estos saraos, yo siempre pierdo la compostura, pero hay alguien que seguro me supera. Los estilismos de las chicas son lo más en estas ocasiones, yo siempre voto por la discrección

victoria said...

Pues imaginaros que tenéis dos, una cena con los más conocidos y una comida con toda la empresa, unos 100. Si es difícil elegir traje para una imagínate para dos. A mí que siempre me gusta ir a la última, como mi trabajo no me permite excesos, en la cena me permitiré alguno, pero en la comida iré como marcan los cánones, que es buen consejo. Bebe con precaución que siempre tendrás anecdotas que recordar del que se pasa. pasadlo bien

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